El hombre en busca de sentido
La libertad interior es la única que no pueden arrebatarnos. Una guía para encontrar sentido en la responsabilidad, no e
Un hombre marcha sobre la nieve sucia, camino de una zanja helada donde trabajará hasta el anochecer. Tiene hambre, frío y apenas se sostiene en pie. A su lado, otro prisionero tropieza. El primero se inclina y le susurra una broma sobre las comodidades que les esperarán cuando por fin sean libres. Ambos sonríen un instante. Este gesto, en medio del horror absoluto de un campo de concentración, parece un fallo en el sistema, un acto de locura. Pero es exactamente lo contrario. Es la prueba de un mecanismo de supervivencia que opera en un plano más profundo que el físico.
Ese espacio mental, inmune a los guardias y a las alambradas, es el territorio que explora Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido. Su libro, mitad memoria, mitad tratado, no es un manual de optimismo. Es una disección brutal de la condición humana en su límite. Lo que Frankl descubre en el abismo no es una fe ciega en que todo saldrá bien, sino la constatación de una capacidad inalienable. La última de las libertades humanas, sostiene, es la de elegir nuestra actitud ante un destino que no podemos cambiar.
Accede al resumen completo
Regístrate gratis para leer un resumen completo, ver las ideas clave y descubrir el catálogo.